PRINCIPIANTES

Beginners

Beginners (Photo credit: Wikipedia)

“No es que pueda vivir, es que quiero. Es que yo quiero. La vieja carne al fin, por vieja que sea. Porque si la memoria existiera fuera de la carne no sería memoria porque no sabría de qué se acuerda y así cuando ella dejó de ser, la mitad de la memoria dejó de ser y si yo dejara de ser todo el recuerdo dejaría de ser. Sí, pensó. Entre la pena y la nada elijo la pena”.

Las palmeras salvajes. William Faulkner.

 Existe un tipo de película, que se te hunde en los recodos de la memoria. Uno nunca sabe cuál puede ser la siguiente, o por qué, las que ya forman parte de nuestros recuerdos, han ido a parar a ese extraño paisaje de la mente. No importa el color del filme, ni la nacionalidad; la posesión mental no entiende ni de países ni razas. Exige, en cambio, un mínimo de calidad. Casualmente, todas las películas que recuerdo, parecen, al margen de lo que pueda opinar la memoria, excelsas. Esas películas guardan admirables imágenes, personajes ilustres y sentimientos apasionados. Puede que el celuloide, en el fondo, no sea nada. Que esa magia desprendida, esté, para qué engañarnos, en nosotros mismos. En nuestra capacidad para poetizar el mundo. Si esto es así, (y cualquier idealista me secundaría) entonces uno no puede decir gran cosa sobre una película como Beginners.

La cinta de Mike Mills sigue parapetada en mi cabeza. No quiere salir, y no saldrá, a juzgar por la perseverancia del recuerdo. Beginners se entremezcla, como tantas otras películas maravillosas, con un pasado irreal. En el recuerdo de lo que fue y ya no volverá, conviven personajes reales con entes de ficción. Ojo,  numerosos estudiosos de la Metafísica consideran los entes matemáticos como derivaciones del Ser y, por tanto, dotados de una cierta realidad. No hay duda de que estos entes de ficción, los que pueblan Beginners o El padrino o Casablanca, pululan por nuestro subconsciente provocando insólitos sentimientos de extrañeza.

Visioné Beginners en una sala de cine antigua. Versión original. Puede que el recuerdo esté potenciado porque aquella, era una noche de calor insoportable, de esa canícula chorreante que baña la capital durante el mes de julio. Puede que también influya con quién ves determinadas películas. Las compañías marcan, sobre todo si se trata de una mujer a la que no supiste muy bien cómo querer. Lo digo porque querer no es fácil, la mayoría de nosotros quiere a medias o se malquiere. Hacemos lo que se puede, a fin de cuentas, y como diría Heidegger, estamos arrojados-escupidos al mundo sin instrucciones de uso. La vida. Somos, como los protagonistas de la película, unos Principiantes. El personaje que interpreta Ewan Mcgregor lo es, un novato, por eso repasa, junto a su perro, las últimas cuatro mujeres de su vida. Las recuerda y no alcanza a comprender demasiado sobre su propia sentimentalidad. ¿Dónde están esas chicas ahora? Probablemente lejos, ya no sabemos nada de Laura, ni de Elena, ni de Ana, y, mucho menos, de Carmen. Yo tampoco sé nada de la chica con quién visioné Beginners y, a buen seguro, tú también te habrás dejado a más de una en el tintero. Hombre o mujer, parece ser que el sino del cinéfilo es morirse de nostalgia. La capacidad evocadora del cine, se mezcla con la melancolía del recuerdo. Uno ya no sabe si adora determinada película por lo que representa en su memoria, por su poder para transportarnos a una época que, inevitablemente acabará por difuminarse o, si en cambio, la película nos gusta tal cual, sin contexto, sin compañía y sin paisajes con los que relacionarla. Tampoco lo sé, a fin de cuentas, no he vuelto a visionar Beginners.

Haciendo memoria, puedo dibujar la imagen de un anciano que descubre su verdadera sexualidad poco antes de morir. Una chica rubia, <<Esa es la que salía en Malditos bastardos>> y un tipo pelirrojo abatido que, como ya hemos dicho, pasa las horas hablando con su perro.

Esta cinta pequeña y sencilla, podría haber sido una pretenciosidad moderna, tiene todos los ingredientes y, sin embargo, me conmueve. Es melancólica y triste. Y al mismo tiempo desprende ternura y humor. Sin embargo, todo esto no es más que producto de mi tristeza estival. Puede que Beginners sea una chorrada como una casa, una modernez sin gracia. Sinceramente, importa más bien poco. Lo verdaderamente fundamental es saber si, y como diría el robot Roy en Blade Runner, los recuerdos acabarán perdiéndose en el tiempo como lágrimas en la lluvia o, en cambio, permanecen, incólumes, en la sementera de la memoria.

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Una respuesta a PRINCIPIANTES

  1. Javi dijo:

    a Roy le hacía humano la melancolía. qué bella realidad!

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