ANTES DEL ANOCHECER

tumblr_l7sdnrjKsm1qd7zhpo1_1280Antes del atardecer, el sol calienta hasta derretir estatuas invencibles. Después te vas a casa y sueñas con el anochecer. Uno nunca sabe qué vendrá tras la oscuridad, lo mismo dormir y no volver a despertar. También podemos soñar para no salir ya nunca de las ensoñaciones. Sin embargo, la vida no es eso; la vida es otra cosa. Dolor, por supuesto, y estampas imperecederas. Uno recuerda viajes. Pongamos, por ejemplo, crepúsculos en París. La suave brisa de una nube pasajera sobre el cementerio de Montparnasse, los amores perdidos, (sacralizados por su condición de objeto extraviado), el olor a tormenta de verano, los trenes que separan, los inviernos en Normandía.

Los atardeceres se desarrollan en la ciudad del Sena y entre kioscos de libros de viejo y plazas otrora escenario de cabezas cortadas. En París suelen ocurrir estas cosas, uno se olvida amores y sobre todo hornadas de historias a medias.

Algunos, por el contrario, se empeñan en no dejar los cuentos inconclusos. Por eso se hacen los remolones y abandonándose sobre el sofá, esperan a riesgo de perder el vuelo <<Alguien va a perder un avión, baby>> le decía Julie Delpy a un Ethan Hawke en pleno estado de nostalgia. Ella preparaba café canturreando canciones de Nina Simone mientras el tiempo quedaba suspendido. En ese preciso instante, lo mismo podía ocurrir una cosa y la otra. El tiempo indeciso ante dos bifurcaciones posibles. Rara vez ocurre que el destino se detenga a pensar por dónde tirar. La mayor de las veces nos sobrepasa como un tren a toda hostia, y de pronto, todo lo que debía ocurrir, ha ocurrido. Uno se rasca la cabeza desconcertado y entonces dice: <<Espera, ¿qué coño ha pasado?>> Repentinamente, el presente se transforma en pasado y la sensación de vivir en un recuerdo se pavonea por nuestras narices.

Es curioso, pero casi siempre, el presente parece defectuoso. Será porque aquel viaje que hicimos a Viena está hoy tamizado con el filtro del recuerdo. Los paseos, las conversaciones interminables, los cementerios abandonados… Recuerdo a Julie reflexionando frente a una lápida <<Esta niña nació tres meses antes que yo. Si hoy estuviese viva, tendría mi edad. Sin embargo, ella es, y para siempre, niña. Pasarán los años, y ella será niña. Yo envejeceré y ella seguirá teniendo doce años. Pasarán miles de años, y ella seguirá teniendo doce. Millones de años y su infancia inalterada>>. Desde luego, para nosotros, los años si que no han pasado en balde. Tú eres menos ingenua pero estás igual de guapa. Yo, con algunas cervezas de más y la camisa hecha jirones. Después, el anochecer. Quién sabe, no todo tiene que quedar en penumbras. En Grecia, y a orillas del Mediterráneo, todavía podemos observar algunos barcos en el horizonte. Quedarán las ruinas de Atenas y los cuentos orales, pero nosotros, como tu niña del cementerio vienés, seguiremos teniendo veinte años.

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