EL CABALLO DE TURÍN, DE BELA TARR

“Lo qtwo-boys-smoking-in-central-parkue importa no es la vida eterna, sino la vitalidad eterna”.

Dicen que empezar a pensar es comenzar a estar minado.                                                     Friedrich Nietzsche, hombre de profusos bigotes, inició su propio viaje hacia la desesperación poco después de abandonar la Universidad de Basilea. Las fuentes dicen que lo hizo por problemas de salud, migrañas, ataques estomacales…En realidad Nietzsche abandonó la cátedra en pos del amurallamiento. Basilea, Sorrento, Niza, Naumburgo, Génova y, finalmente, Turín. La lista de ciudades en las que residió el filósofo es interminable. Sin un lugar fijo en el que asentar el espíritu, Nietzsche existe en medio de un país americanizado.

En plena era del ferrocarril, el telégrafo acorta distancias y el ímpetu de la velocidad se apodera de la vida. Mientras el mundo se lanza de cabeza a un siglo XX enloquecido, Nietzsche se aísla en una soledad de glaciar. Nadie le presta sus oídos. No existe mujer que lo acaricie y ya no le queda ningún amigo que pueda tolerar la epifanía que sugieren sus ideas. La mente de Nietzsche, adornada con arlequinadas de profeta, intoxica. Transcurrirán todavía varias décadas hasta que el pensamiento del autor pueda ser comprendido sin miedo al ahogo. Por el momento, y aunque el Nacimiento de la tragedia haya sido gestado, quedan las grandes obras. El Anticristo y Ecce Homo viven todavía como entidades desordenadas dentro de la hiperactiva actividad mental del filósofo. Zaratustra tampoco ha pronunciado aún su última palabra.

Queda eso y más. Quedan largas horas de conversaciones consigo mismo, de paseos solitarios, de traslados y viajes. De recorridos y casas de huéspedes en el sur, donde la salud siempre se recobra. Sin embargo, para Nietzsche el asunto se acaba una vez cruzado los Alpes. Es en Italia donde el filósofo roza la cúpula de lo real y atraviesa, como un cohete transformado en dinamita, todo límite humano. Es en Turín, tierra prometida, donde el autor es superado definitivamente por la locura. Los años de enclaustramiento y soledad se presentan ante él en forma de caballo y lo aniquila para siempre. Todavía vivirá diez años. Su cuerpo persiste, el bigote continúa prosperando; por el contrario, su espíritu flota ya lejos de cualquier miseria terrenal.

La última película de Bela Tarr fija la cámara en el caballo que propició la caída del filósofo. En el caballo, el cochero y la hija de éste. Toda la película es un martirio inefable. Cuentan que las almas condenadas a vagar entre los círculos del infierno, (especialmente aquellas almas impuras y asesinas) viven el peor de los castigos en un pase continuo de la película de Tarr. El caballo de Turín en sesión continua, sin descanso, repetida una y otra vez hasta la extenuación.

La película fue proyectada en el pasado Festival de Sevilla, y posiblemente, un grupo indeterminado de expertos (en su mayoría estudiantes de Audiovisuales que no ve una sola película en todo el año pero que, de modo sistemático, adquieren abono con inopinada costumbre) aplaudió la cinta por su osadía. Por esa tremenda sensibilidad con la que el director retrata la condición mortal del ser humano.

Fueron mis problemas de insomnio y no un repentino interés por la cinematografía húngara lo que me llevo hasta la cinta de Tarr. Eso, y los consejos del médico << ¿Ha probado para dormir El caballo de Turín?>>, exclamó el doctor Andía << Diez minutos bastará>>. Permanecí despierto más de treinta; mi desvelo es agresivo. Después, todo se volvió negro. Soñé con banquetes helenos de vino y sexo. En la habitación, la película continuó reproduciéndose hasta el amanecer. Abandonada, triste, incomprendida. Te jodes, Bela Tarr.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en CINE y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s